Dos formas simples para recordar mejor

Abr 20, 2020

¿Por qué recordamos? Quizás lo hacemos por una necesidad actual. Recordamos porque nos place o por algo que nos llamó la atención. Evocamos el recuerdo porque nos dolió o tal vez porque algo nos pareció extraño.

Para entenderlo, vamos a analizar un poquito la memoria.

El proceso parte de la atención (memoria inmediata), luego pasa por la consolidación (memoria de trabajo) y finalmente llega a la memoria a largo plazo.

Puedes compararlo con una película.

En los primeros 5 segundos, ves una foto. Tus ojos recorren cada parte de la imagen y en tu mente se forma el significado, ¡es un paisaje!

Luego de 30 minutos de película, te das cuenta que hay un momento especial y lo analizas un poco más (al parecer el protagonista tenía un secreto muy importante). Al terminar la película notas que aquella escena explica la trama (¡ahora todo tiene sentido!).

Tus observaciones y tu experiencia vivida mientras veías la película te han dado perspectiva (ha tenido un impacto grande) y ahora esa historia será parte de ti por mucho tiempo.

Este proceso es natural, ocurre una y otra vez sin darnos cuenta. Para recordar mejor debes «llegar al final de la película». Debes llegar a la memoria a largo plazo.

Hay dos técnicas que los aprendices de idiomas emplean y que se podrían usar en otros contextos: grabaciones de monólogos y escribir lo que tengas en la mente.

Grabar para obtener retroalimentación

Los estudiantes de idiomas describen algo de su contexto más cercano y lo graban usando su smartphone. Describen una foto familiar y cuentan la historia detrás. Luego de tener la grabación, la comparten a un comunidad en línea de estudiantes y profesores.

Si haces esto tendrás retroalimentación por montones y además la experiencia de compartir hace lo aprendido más memorable.

Escribir para estructurar

Escribir, ya sea a mano o en tu computadora, es como hablar en cámara lenta. Te da el tiempo de analizar lo que debería ir después y puedes ver tus fallas registradas. Además, pone en orden tu pensamiento.

Seas o no una persona con talento para escribir, ¡no importa! Solo debes plasmar en un papel lo que tengas en la mente.

En otros contextos

Imagina a un programador principiante que documenta cada línea de código, a un marketero que graba su discurso de práctica y lo comparte entre sus compañeros antes del evento, o a un estudiante de diseño digital que toma apuntes atractivos, coloridos y estructurados para mostrar en la comunidad.

Finalmente, recuerda que todos recordamos diferente. Estas técnicas podrían ser muy útiles dependiendo de tu forma de aprendizaje. ¿Has probado alguna técnica similar?

Experimenta con alguna y mira lo que funciona contigo. ¡Saludos! 😉

Néstor I. Cepeda

Autor

Soy un apasionado por el e-learning. 
Dedicado a apoyar el desarrollo de otros a través
de experiencias atractivas y significativas.